Cómo Sobrellevar el Diagnóstico
El hecho de saber que un hijo tiene cáncer generalmente hace que los padres sientan que el mundo se les viene abajo. Es probable que sientan que todos los aspectos de su vida han quedado fuera de control. Esto sucede ya que ellos no eligen que sus hijos tengan cáncer. Es probable que lo primero que se pregunten sea "¿Cómo le pudo haber pasado esto a mi hijo?" y "¿Cómo lo vamos a superar?".
Un diagnóstico de cáncer es horrible y abrumador. Sin embargo, el pronóstico de cáncer de la infancia es cada vez mejor y la posibilidad de curarse es cada vez mayor.
¿Qué es el proceso de dolor?
El proceso de dolor es una reacción normal ante una pérdida. Esta pérdida puede implicar la pérdida de la buena salud de su hijo, la alteración de su rutina diaria, el impacto del diagnóstico en otros miembros de la familia y el impacto financiero de este diagnóstico. En este proceso de dolor, el orden en las etapas de dolor y el tiempo requerido para atravesarlas variarán de acuerdo con la persona. Tanto el niño con cáncer como los padres, los hermanos y otros miembros de la familia vivirán momentos de dolor. El dolor suele dividirse en cinco etapas:
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Negación
La negación es la etapa en la cual la persona considera que el diagnóstico de cáncer no es algo que le esté sucediendo a ella misma, ni a su hijo, ni a la familia. La persona puede estar insensibilizada o en estado de shock. La negación es una reacción de protección ante un evento demasiado abrumador para enfrentarlo inmediatamente.
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Enojo
El enojo es la etapa en la cual la persona acepta el diagnóstico de cáncer pero se siente muy alterada y enojada porque eso le está sucediendo a su familia. Una de las mejores formas de enfrentar los momentos de enojo es realizar algún tipo de actividad física. También puede ser de utilidad hablar con familiares y amigos, con padres de otros niños con cáncer y con el personal del hospital. El niño necesita poder expresar su enojo a través de juegos terapéuticos, de conversaciones con otros niños, y por medio del dibujo o la escritura donde pueda ilustrar y decir cómo se siente.
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Acuerdo
En esta etapa es muy común encontrarse con preguntas como "¿Por qué a mi hijo?" y "¿Qué hicimos para merecer esto?". Es normal que los padres hagan acuerdos con ellos mismos o con Dios, con la esperanza de revertir el diagnóstico de cáncer. La culpa es el principal sentimiento en esta etapa. Los padres intentan recordar acciones provocadas por ellos mismos, que puedan haber contribuido a la enfermedad de su hijo. Los padres se prometen a ellos mismos o le prometen a Dios no volver a hacer determinadas cosas (como discutir con miembros de la familia) o comenzar a hacer ciertas otras (como ir a la iglesia con frecuencia), a cambio de la recuperación de su hijo. Es importante recordar que ni usted ni su hijo hicieron nada para motivar el cáncer. Nadie tiene la culpa.
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Depresión o tristeza
En esta etapa ya no se niega el diagnóstico de cáncer y es probable que los padres y los hijos sientan una profunda tristeza. Esta reacción es normal. Pueden existir cambios físicos como problemas para dormir o sueño excesivo, cambios en el apetito, dificultad para concentrarse en simples actividades diarias o temor continuo a que se le diagnostique cáncer a alguien más de la familia. Es importante hablar de la depresión con un profesional de la salud, como un trabajador social o un asesor, o unirse a un grupo de apoyo que lo ayude a enfrentar estos sentimientos.
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Aceptación
La aceptación es la etapa en la cual la persona acepta el diagnóstico de cáncer e incorpora esta enfermedad como parte de su vida. De esta forma la persona se adapta a la enfermedad de su hijo. Si bien esto no significa que no vayan a existir otros sentimientos, una vez que se llega a esta etapa, las familias suelen sentirse más confiadas para manejar sus vidas.
La mejor forma de enfrentar el diagnóstico de cáncer es atravesar el proceso de dolor. Si permite que su hijo, su familia y usted mismo sientan dolor, podrá salir adelante.
Cómo sobrellevar el diagnóstico
A continuación se brindan algunos consejos prácticos que lo ayudarán a atravesar este momento:
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Infórmese tanto como le sea posible sobre la enfermedad de su hijo. A veces, la falta de información o conocimiento es el peor enemigo. Obtenga información para reducir la posibilidad de frustración. No dude en realizar preguntas relacionadas con la enfermedad de su hijo. Se recomienda que guarde todos los documentos e información médica sobre el diagnóstico de su hijo. Algunas veces, los padres están demasiado insensibilizados o alterados como para recordar todo lo que el médico les dice.
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Lleve un registro de los sentimientos que le genera la enfermedad de su hijo y del impacto en su vida. A medida que pase el tiempo podrá comprobar que la situación ha mejorado y que usted está progresando, aunque a veces no parezca ser así.
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Infórmese sobre las prestaciones de salud que le corresponden para saber qué gastos cubrirá el seguro.
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Continúe realizando sus actividades diarias, como lo hace habitualmente. Como siempre, deberá comprar los víveres, lavar la ropa y revisar el correo a diario o semanalmente. El hecho de tener que realizar estas actividades regularmente lo ayudará a salir adelante y tener más control sobre la situación. Puede utilizar un teléfono celular o un localizador para comunicarse rápidamente con el hospital para poder realizar estas actividades, y a la vez, mantenerse al tanto de lo que le sucede a su hijo.
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Cuide sus relaciones familiares. Si bien su objetivo principal es el cuidado de su hijo con cáncer, también es importante que comparta momentos, como lo haría normalmente, con sus otros hijos y con su cónyuge. Es saludable que se diviertan, aun cuando un hijo tiene cáncer. Podrá enfrentar mejor la enfermedad de su hijo si alivia el estrés y fortalece las relaciones familiares.
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Utilice los grupos de apoyo en su área, además de los grupos de apoyo a nivel nacional, junto con sus recursos. Averigüe si existen servicios de apoyo disponibles en el hospital, como trabajadores sociales o la posibilidad de encontrarse con otras familias, que lo puedan ayudar a salir adelante. No tenga miedo de pedir ayuda. Cada familia requiere apoyo de manera distinta. Los amigos y los miembros de la familia suelen preguntar si hay algo que pueden hacer para ayudar. Considere como una posibilidad contestarles que "sí" y pedirles que hagan la compra de víveres, que ayuden con el lavado de ropa o la limpieza de la casa, que recojan a sus otros hijos de sus actividades extracurriculares o que preparen la cena. Al "asignarle" a un amigo o a un miembro de la familia alguna actividad con la cual ayudar, ellos también sentirán que están colaborando.
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Evite las situaciones que lo agoten emocionalmente. A veces, los amigos o miembros de la familia se acercarán con buenas intenciones pero harán comentarios inapropiados al momento de conocer el diagnóstico de cáncer. Ellos sinceramente desean brindar su ayuda o apoyo pero no siempre saben cómo reaccionar. Sus palabras pueden ser hirientes o decepcionantes, aun sin quererlo. Debe entender que la gente no sabe cuáles son sus necesidades, a menos que usted se las diga. A veces es directamente más sencillo ser franco y decir "Sólo quiero que te sientes a mi lado y que me hagas compañía" o "Me gustaría quedarme solo en este momento". No tenga miedo de expresar sus necesidades en este momento.
Es probable que otros padres o conocidos quieran conversar acerca de sus experiencias con el cáncer. Ellos consideran que de este modo lo están ayudando, pero, en cambio, es probable que le hagan sentir que la situación es incluso más abrumadora. Es importante que evite este tipo de charlas si no le ayudan. En esta etapa, es saludable ser "egoísta" y expresar lo que necesita, así como también lo que no necesita.
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Comparta lo que haya aprendido. Adquirirá conocimiento y habilidades importantes a medida que transcurra la enfermedad de su hijo. Puede ayudar a otros padres y sus familias al compartir su experiencia en un grupo de apoyo u otro entorno.
A continuación se brinda una lista de sugerencias para pacientes, padres y hermanos que los ayudará a enfrentar sus sentimientos, de acuerdo con la edad del niño con cáncer y la edad de los hermanos:
Bebés y niños muy pequeños (desde el nacimiento hasta los 3 años de edad):
Niños que empiezan a caminar (de 3 a 5 años de edad):
Niños en edad escolar (de 6 a 12 años de edad):
Adolescentes (de 13 a 18 años de edad o más):
Los distintos miembros del equipo de trabajo contra el cáncer pueden brindar ayuda a su familia, según sea necesario. No hay que olvidar lo serio que es un diagnóstico de cáncer y lo dificultoso que es el tratamiento. Hay buenas noticias. Si se observan grupos de pacientes, más del 70 por ciento de los niños y adolescentes se curan de cáncer. Hay estadísticas inclusive más alentadoras para algunos tipos específicos de cánceres.
Reviewed Date: 12-31-2009
Coping with a Diagnosis of Cancer in Children