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Epilepsia

Epilepsia y embarazo

¿Qué es la epilepsia?

La epilepsia, también conocida como "crisis epiléptica", es un trastorno neurológico que consiste en convulsiones o crisis recurrentes. Según el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (National Institute of Neurological Disorders and Stroke o "NINDS", por sus siglas en inglés), se calcula que la epilepsia afecta al 1 por ciento de la población de Estados Unidos (más de dos millones de personas).

La transmisión de información de una célula nerviosa a otra se produce mediante un proceso electroquímico. La existencia de patrones anormales de actividad eléctrica puede provocar convulsiones. Una crisis epiléptica incluye cualquier trastorno en el cual existen episodios repetidos de convulsiones de cualquier tipo.

¿Cuáles son los síntomas de la epilepsia?

La epilepsia se caracteriza por convulsiones de cualquier tipo que suceden de manera crónica y recurrente sin causa conocida. Además de las convulsiones, los siguientes son algunos de los síntomas frecuentes de la epilepsia. Sin embargo, cada persona puede experimentarlos en forma diferente. Los síntomas pueden incluir:

  • Dolor de cabeza (cefalea)

  • Cambios de humor o del nivel de energía

  • Mareos

  • Desmayos

  • Confusión

  • Pérdida de la memoria

Algunas personas también pueden experimentar un aura (sensación que indica que está por comenzar una convulsión). Los síntomas de la epilepsia pueden parecerse a los de otras enfermedades o problemas de salud. Consulte siempre a su médico para recibir un diagnóstico.

¿Cómo afecta el embarazo a la epilepsia?

Entre el 25 y el 40 por ciento de las mujeres con epilepsia tienen convulsiones más frecuentes durante el embarazo. Esto sucede en particular en mujeres que ya padecían convulsiones epilépticas frecuentes. Esto podría deberse a que los medicamentos para la epilepsia suelen tener un comportamiento diferente durante el embarazo. Puede ocurrir que no sean absorbidos como corresponde, o que sean menos eficaces. Las mujeres que tienen náuseas y vómitos a principios del embarazo tienen más probabilidades de vomitar la medicación antes de que esta haga su efecto completo.

¿Cómo afecta la epilepsia al embarazo?

Las complicaciones generales causadas por la epilepsia pueden ser, entre otras, las siguientes:

  • Lesiones a causa de hechos como caídas, golpes o mordeduras a sí mismo

  • Lesiones a causa de sufrir una convulsión mientras se está conduciendo o se manipula una máquina

  • Aspiración de fluido dentro de los pulmones y pulmonía posterior

  • Daño cerebral permanente (ataque cerebral u otro daño)

  • Dificultad en el aprendizaje

  • Efectos adversos que derivan de los medicamentos

Las convulsiones también pueden provocar la muerte o daño cerebral permanente, aunque esto es infrecuente. La muerte o el daño cerebral suelen producirse debido a una prolongada falta de respiración y la muerte del tejido cerebral como consecuencia de la falta de oxígeno.

La epilepsia y los medicamentos para tratarla pueden tener muchos efectos en la madre, el embarazo, el feto y el recién nacido. Afortunadamente, la mayoría de las mujeres pueden tener un embarazo y un bebé saludables. Sin embargo, la epilepsia aumenta los riesgos de ciertas complicaciones durante el embarazo, por ejemplo:

  • Parto de feto muerto

  • Bebés ligeramente más pequeños

  • Presión arterial alta inducida por el embarazo (hipertensión del embarazo)

Los medicamentos para tratar la epilepsia se denominan "anticonvulsivos". Estos fármacos tienen muchos efectos en el cuerpo de la mujer embarazada. Algunos medicamentos anticonvulsivos interfieren en los niveles de ácido fólico en sangre. Es recomendable que todas las mujeres que puedan quedar embarazadas tomen suplementos de ácido fólico de 0.4 mg/día para prevenir defectos del tubo neural en el bebé. En el caso de las mujeres que tienen riesgo de tener un hijo con estos defectos, como las que toman medicamentos antiepilépticos, el Colegio Americano de Ginecología y Obstetricia (American College of Obstetrics and Gynecology) recomienda 4.0 mg de ácido fólico como suplemento. Las investigaciones no son concluyentes respecto a si los suplementos de ácido fólico previenen defectos del tubo neural en mujeres que toman medicamentos anticonvulsivos. No obstante, no hay evidencia que demuestre que provocan daño. Las mujeres con epilepsia deberían conversar con su médico sobre los niveles exactos de suplementos recomendables para ellas. Otros medicamentos anticonvulsivos pueden afectar la absorción de vitamina D. Las vitaminas prenatales contienen suficiente vitamina D para contrarrestar este problema.

Existen datos que indican que los medicamentos anticonvulsivos pueden estar relacionados con los defectos de nacimiento. No está claro qué fármacos en particular causan problemas, y se reconoce que la prevención de las convulsiones justifica los riesgos. Sin embargo, la mayoría de los bebés nacidos de mujeres que toman estos medicamentos no tienen malformaciones.

Los bebés de madres con epilepsia corren riesgo de hemorragia (sangrado excesivo). Algunos medicamentos anticonvulsivos pueden afectar la vitamina K, importante para la coagulación. Es de suma importancia que los recién nacidos reciban una inyección de vitamina K para prevenir hemorragias. Puede que los recién nacidos presenten síntomas de abstinencia de los medicamentos para convulsiones que toman sus madres, pero esto suele durar unas pocas semanas o meses, y en general no provoca problemas graves o a largo plazo. Los medicamentos para las convulsiones de una madre también pasan a su hijo mediante la leche materna, en cantidades pequeñas, pero en general los beneficios de la lactancia suelen justificar los riesgos de cualquier efecto adverso de somnolencia o dificultad de alimentación para el bebé.

Manejo de la epilepsia durante el embarazo

Las mujeres embarazadas que padecen epilepsia necesitan un control exhaustivo de la enfermedad y de la salud del feto. En general, es necesario hacer consultas prenatales más frecuentes. La mayoría de las mujeres son tratadas con medicamentos anticonvulsivos. El monitoreo de estos medicamentos es importante para el control continuo de las convulsiones y la reducción de los efectos adversos. El objetivo del tratamiento es el uso de la menor cantidad posible de medicamentos para controlar las convulsiones, y en la menor dosis posible.

Las mujeres con epilepsia en general pueden tener un trabajo de parto y parto normales. Dado que el estrés puede aumentar el riesgo de convulsiones, se recomienda un ambiente calmo y el uso de anestesia epidural.

Las mujeres con epilepsia pueden tener más posibilidades de un embarazo saludable mediante atención médica prenatal y la colaboración con su médico para manejar su enfermedad. Consulte siempre a su médico para mayor información acerca del tratamiento para la epilepsia y el embarazo.

Reviewed Date: 06-28-2013

Epilepsy and Pregnancy

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